Primeras gotas otoñales en mi ventana. Siguen fascinándome la variedad de formas, de tamaño y comportamiento de estas minúsculas burbujas transparentes, que deforman las formas y colores del otro lado. Me gusta mirarlas desde la comodidad de mi cuarto y ver cómo van sintiéndose atraídas las pequeñas, cercanas y van engordando, cambiando de formas, y luego unirse a otras más gruesas hasta que el peso las convierte en gusanos transparentes que van deslizándose, a veces tambaleantes, otras veloces, hasta llegar al alféizar de la ventana… y allí se funden en un lago uniforme que cambia de color por el reflejo de las nubes que se llevan los vientos otoñales. .. el temporal amaina y mi ventana vuelve a ser un cristal invisible. Juana G. Linares
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