Sevilla, tarde de otoño, calle de la Feria. Librería El gusanito lector, un gusanito que se alimenta de libros. La Esperanza de una dama librera, en la escalera, retratada por otra Escalera.
Minúsculo capullo acogedor donde se enlazan y entrelazan hilos diversos de experiencias, encuentros, recuerdos y sueños. Tomás y el Conectando Mundos, de Intermón. Ana Escalera y la Gente de mi barrio, y Belén la adolescente de hace más de 30 años convertida en escritora; sentada en el sillón de los homenajeados de esta pequeña librería nos habla de la suya, Rialto 11, su sueño realizado.
A pesar de su corta vida, ese sueño crece y crece cada día, y alimenta a otras muchas librerías modestas. Y por encima de todo ensancha el corazón de Belén y pone en sus ojos melancólicos la alegría y en sus labios la espontaneidad de la risa.
Con todos los hilos de los participantes El Gusanito tejió el hermoso tapiz de esa tarde, uno más de sus tesoros coleccionables donde no caben ni los gritos, ni los insultos, ni los incendios.
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