Festón
marino. En qué taller aprendió el mar a hacer estos bordados tan
perfectos? Recuerdo las tardes de verano repitiendo una y otra vez el
bordado porque la curva no era perfecta, el hilo no estaba igual de
apretado, las hondas eran irregulares, torcidas... Fruto de las odiosas
tardes. Y de pronto... Este verano, desde lo alto de un acantilado el
mar me sorprende trazando a mis pies, una y otra vez, hermosas,
perfectas, curvas de agua y espuma
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