Un pueblo colgado en la ladera de una montaña donde las fuertes pendientes no son obstáculo para vivir. Callejas minúsculas comunican los distintos niveles y hacen ágiles las piernas de sus habitantes, hoy muy mayores. Yo no puedo seguir sus pasos lentos pero constantes con un ritmo adaptado a estas alturas a través de los años. Anguiano

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