El
fruto del tejo, Taxus baccata, de la familia de las gimnospermas, uno
de los árboles más hermosos y antiguo, procede del Jurásico y es una de
las pocas especies de esa época que aún existen en Europa. Vinculado por
su longevidad a las tradiciones y leyendas del norte, unido al poder
alucinógeno o venenoso de sus bayas, al tejo se le atribuyen poderes
mágicos. En Asturias está vinculado con los muertos, suele haber uno al
lado de ermitas rurales y los cementerios, y era costumbre
llevar una rama a la tumba el día de Todos los Santos. Hoy existen
ejemplares aislados que destacan por su porte y su tronco nervudo como
si las raíces treparan por el árbol
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